Por los caminos del agua

En este pueblo mucha gente tiene pequeñas huertas en las que cultivan verduras de temporada para consumo familiar. Las orillas del río Salares siempre se ven frondosas por los frutales que pueblan sus orillas. Y es que el agua no suele faltar en este pueblo.

Son varias las acequias que se utilizan para regar estas huertas. Durante la celebración del XII Mercado Andalusí aprovechamos una mañana para recorrer una de ellas. Quedamos temprano con nuestro amigo Miguel y su hijo Daniel y tomamos el carril que sube hasta Fogarate, siguiendo las indicaciones que, por el sendero GR 242, nos llevarían hasta Sedella. Remontamos el carril hasta que, llegando cerca de un gran redil de cabras, tomamos un carril a la izquierda. Seguimos el carril hasta un punto que está balizado, lo abandonamos y llegamos hasta la acequia, la cual remontaremos buscando su inicio.El camino no tiene pérdida, pues caminaremos por la acequia o por el pequeño sendero que hay a su lado. Alcanzaremos el final de la acequia, tras algo menos de 2 kilómetros, cuando lleguemos al rio y unas pozas y cascadas estrechas nos dificulten seguir.Decidimos volver sobre nuestros pasos unos 150 metros y, en una curva, buscamos un pequeño sendero que nos baja al río y luego remonta por la ladera de enfrente.

Seguimos este sendero, bastante perdido en algunos tramos, durante unos 1300 metros hasta la acequia que lleva el agua hasta el molino de Sedella. Este primer tramo es algo expuesto y aéreo, por lo que conviene tener cuidado al caminar por el borde de la acequia.En apenas un kilómetro llegamos al molino de Sedella y de allí, tomando dirección sur, solo nos queda otro kilómetro para llegar al pueblo de Sedella.Otro recorrido por acequia que nos recompensará con un bonito paseo es la que remonta el río Salares. Para recorrerla tomaremos el sendero del Puente Romano, y seguiremos las indicaciones del GR 242. Llegaremos a un primer desvío, tomando nosotros a la izquierda.
A poco de tomar el desvío, veremos un pequeño sendero que sale a la izquierda y que nos lleva hasta la acequia. Seguimos la acequia caminando por su borde hasta alcanzar una pequeña alberca de regadío, en algo menos de un kilómetro. El camino atraviesa una hermosa arboleda y nos recompensará con excelentes vistas del pueblo.

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