A las puertas del otoño

Un fin de semana nos suele dar para mucho. Al pueblo vamos con la preceptiva excursión ya preparada pero poco más. Todo lo demás queda a la improvisación y a lo que nos digan los vecinos de Salares.

Hemos tenido un verano poco caluroso, la verdad. Las noches han sido frescas, obligando a taparte algo para dormir. Las charlas nocturnas sentados al fresco obligaban al uso de una chaqueta fina.

Entramos en septiembre y el campo se vuelve a llenar de gente trabajando. La recogida de la almendra y de la uva ocupa una buena parte del tiempo de los salareños. Las primeras uvas ya se estan secando en los paseros y la vendimia se acerca.Pasero de LaliDespués de varios días de sol ya comienzan a oscurecerse y a secarse los racimos. El azucar comienza a concentrarse y las uvas tienen un sabor especial e intenso.uvas y pasasEso si, uno no se puede descuidar ya que si cae una buena tormenta de finales de verano todo el trabajo se puede echar a perder puesto que si las uvas se mojan en el pasero se pudren. Esta tormenta se formó justo después de tomar las fotos de los paseros.tormenta de veranoOtros buenos ratos los paso charlando con mi buen amigo Aurelio, tomando unos “cortaillos” de vino en su bodega. El otro día me contaba como era la vida de los segadores, cuando cruzaban la sierra caminando para llegar a Cijuela o Romilla, en la provincia de Granada.
segadores(Foto: pinceladasdesol2.blogspot.com)

El trabajo era a destajo. Comenzaba al amanecer y se trabajaba todo el día. A eso de las 11 de la mañana se paraba para tomar unas migas de harina, preparadas apenas con unos dientes de ajo y aceite, y un gazpacho muy simple, casi siempre sin tomate.

El trabajo consistía en segar 3 o 4 brazadas de trigo llamadas “borregos” con los que se formaba una “gavilla”. A eso de las 4 llegaba “la olla”, un potaje de garbanzos con algo de tocino o morcilla. Se continuaba la faena hasta la caida de la noche. Por la mañana llegaban unos carros tirados por bueyes para recoger las gavillas. Los bueyes tenian sus arreos llenos de cascabeles.

Un trabajo durísimo para recoger un jornal escaso. Ojalá que nadie olvide la vida tan dura que llevaron estas gentes para poder sacar adelante a sus familias.

Y el sábado por la tarde, paseando a nuestra perra, escuchamos cohetes en el pueblo de Sedella. Al pregutar a nuestros vecinos nos dicen que son “Las Candelarias”. Dicho y hecho…. tomanos el coche y nos plantamos en Sedella.Hoguera preparadaEn la era que existe a los pies de la ermita de la Virgen de la Esperanza tenian preparada la hoguera en la que se iban depositando muñecos para se quemados. Primero se celebró el traslado de la Virgen desde la iglesia de San Andrés hasta la ermita.Traslado de la VirgenDespués se procedió, ya de noche, a la quema de la hoguera con los muñecos o “juas” que los niños habían depositado en ella. Nos contaban algunos sedellanos que era muy habitual estas candelarias en todos los cortijos de la zona, posiblemente con la idea de auyentar el mal tiempo para la inminente cosecha.Hoguera ardiendo en la ermitaPasamos un buen rato, charlando con gente del pueblo y disfrutando de la sandía y la sangría que invitaban a todo el mundo.

Para terminar, puesto que ya hace tiempo que no cuelgo ninguna foto de nuestra perrita Tula, aquí teneis la última, intentando cazar ranas en una charca cerca de la base del Lucero, donde hicimos una preciosa ruta el pasado domingo. Es una perra infatigable…..Tula cazando ranas

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