Del cerdo hasta los andares….

Una de las actividades más típicas del mes de diciembre es la tradicional matanza del cerdo. Y yo, como buen extremeño, soy de los que creen que del cerdo gustan hasta los andares.

Este pasado fin de semana ha sido muy intenso. Después de dos fines de semana sin poder pasar por el pueblo, en este nos habían invitado a compartir el ritual de la matanza.

El trabajo comenzó el sábado por la mañana con la dura tarea de picar 150 Kg de cebolla, necesaria para poder preparar las tradicionales morcillas.cortando cebollaLa cebolla, una vez cortada, se cuece en agua con un poco de sal y unas guindillas.Picando y cociendo cebollaEsta tarea nos llevó un buen rato, dada la gran cantidad de cebolla que picamos.Las dos cocinerasUna vez cocida la cebolla, se pasa a unos sacos de malla para escurrirla y prensarla. Con eso se consigue que no tenga demasiada agua.Escurriendo la cebollaDespués de comer un riquísimo potaje de hinojos llegó el momento clave, el de sacrificar a los dos cerdos. Despues del sacrificio y del desangrado de los animales, estos se trajeron hasta la nave para comenzar todo el proceso. Los animales son chamuscados y lavados a conciencia para quitarles los pelos y la piel exterior y dejarlos limpios para proceder a su despiece.Lavando el gorrinoUn matarife muy habilidoso consigue que en poco tiempo las canales de los dos cerdos esten oreándose. Era impresionante ver la habilidad que tenía manejando los cuchillos.Oreando las piezasEn la tarde del sábado otro acontecimiento hacía que todos los salareños se reuniesen en la iglesia. La celebración de un concierto en honor de Santa Cecilia a cargo de la Banda Municipal de Música y la inauguración del parque infantil.

La inauguración del parque infantil corrió a cargo del alcalde, Angel García y sus concejales.inaugurando el parqueEnseguida los niños pasaron a disfrutar del parque mientras la banda tocaba un pequeño repertorio.todos en el parqueDespués de la inauguración se celebró el concierto en la iglesia.Concierto en la iglesiaAl final del concierto se entregaron unas placas conmemorativas a varias personas en agradecimiento a su colaboración habitual con la Banda Municipal de Música.Entrega de placasComo colofón, el ayuntamiento nos invitó a una merienda en el antiguo Hogar del Jubilado, donde suelen ensayar la banda y el coro del pueblo.meriendaAl anochecer los hombres nos reunimos para celebrar la matanza con una buena caldereta aprovechando los primeros cortes de carne y un poco del hígado y del pulmón del cerdo.La calderetaPara acompañar tan exquisito y sencillo guiso teníamos varios vinos del terreno, tanto dulces como tintos, a cada cual más bueno. Pasamos un muy buen rato.Cenando la calderetaLa mañana del domingo nos metía de lleno en la parte mas dura e intensa de la matanza: la elaboración de embutidos. Las carnes despiezadas por el matarife se pican y mezclan con especias para poder elaborar en primer lugar chorizos y salchichones.Preparando chorizoEl plato estrella de esta matanza y el que estaba esperando todo el mundo es la morcilla. En una gran artesa se mezclan las pringues del cerdo, con diversas especias, almendras tostadas y molidas, la cebolla cocida y la sangre fresca del cerdo. Es difícil mezclar todo esto.Mezclando las morcillasCon la mezcla preparada se procede al llenado de las tripas. Carmen colaboraba llevando las tripas recien rellenas a las mujeres que se encargaban de atar las morcillas y darles forma. Esta parte de la matanza, la elaboración de los embutidos, es por tradición una tarea más propia de las mujeres.Carmen con las morcillasCarmen con las morcillas 2Una vez que las morcillas están listas hay que cocerlas.Cociendo las morcillasEs una tarea que requiere mucho cuidado y una permanente vigilancia, para evitar que las morcillas se revienten. En el caldero las morcillas van sudando una buena cantidad de manteca que queda flotando en la superficie. Esa manteca se extrae luego y es muy rica para tomar untada en tostadas en el desayuno. Es lo que se conoce como “malcocinao”.Vigilando la cocción de la morcillaTodos los embutidos se van colgando para que se sequen al fresco aire del invierno.

Como colofón a tan intensa mañana, nos invitaron a comer un exquisito puchero acompañado de carne y morcilla recién hecha.

Ha sido un fin de semana muy intenso y bien aprovechado. Como siempre, queremos dar las gracias a todas aquellas personas que nos han permitido compartir con ellas esta tradición. Hemos disfrutado mucho, además de aprender un montón de cosas.

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