Caleras de la sierra

Si hay algo que da carácter y singularidad a estos pueblos de la Axarquía es la blancura de sus casas combinada con la estrechez de sus calles y sus desniveles.Calle blanca en SalaresPasear por las blancas y estrechas calles de Salares nos proporciona vistas de una belleza inigulable.Calle e Iglesia SalaresEl uso tradicional de la cal en el blanqueo de las de las casas ha sido remplazado por el empleo de pinturas sintéticas, más baratas y sencillas de manejar. También hay que tener en cuenta que, hasta el descubrimiento del cemento en 1824, el mortero de cal era el principal elemento ligante en la construcción. Como consecuencia de ello, un oficio tradicional, el de calero, ha terminado por desaparecer, si bien es cierto que las caleras comenzaron a abandonarse en la década de los años sesenta con por la industrialización del proceso y por las mejoras en el transporte. El hecho de que Sierra Tejeda y Almijara sean sierras con dominancia de materiales calizos y dolomíticos, propició que en sus laderas se estableciesen numerosas caleras, las cuales proporcionaban sustento económico tanto a los que trabajaban en ella como a los arrieros encargados de bajar la cal de la sierra.Calizas en cara sur de la Maroma Rocas calizas en un barranco de la cara sur de Sierra Tejeda.

El proceso químico es teóricamente sencillo: se trata de utilizar piedra caliza, formadas básicamente por carbonato cálcico y someterlas a alta temperatura para obtener óxido cálcico, también conocido como cal viva.Calera el Fuerte de FrigilianaCalera en la subida a El Fuerte de Frigiliana.

Básicamente, una calera es un pozo cilíndrico, cuyas paredes se cubren de piedras y estas se enfoscan de arcilla para evitar las pérdidas de calor durante el horneado de la piedra.Calera el Fuerte de SedellaCalera en la subida a El Fuerte de Sedella.

En la parte inferior de la calera es donde se alimenta el fuego y justo encima, con una especie de murete de apoyo, se colocaban las piedras calizas. Es necesario acarrear hasta el horno una gran cantidad de piedras ya que una calera de buen tamaño puede necesitar de doce a quince mil kilos de piedra caliza.Calera bajando al AlmancharesCalera bajando al río Almanchares desde el sendero de la Rábita.

Una vez que se tienen todas las piedras en las cercanías del horno se procede al armado de la calera. Las piedras se van colocando formando una falsa bóveda, poniéndolas unas encima de otras de forma que se sujeten entre sí.Calera entre Higueron y ChillarCalera en la sierra de Enmedio, cerca del Río Higuerón, Frigiliana.

Hay que tener especial cuidado al colocar las piedras. No solo por la seguridad del calero, que va montando la calera desde dentro de esta, si no por evitar que se caiga la bóveda y por que es necesario que queden huecos entre las piedras para permitir que el calor de la combustión llegue por igual a todas las piedras en el horno.Calera Hoya del Cortijo 03Calera cerca de la Hoya del Cortijo.

Tan importante como las piedras que formaran la calera es el combustible a utilizar. Sarmientos, brezinas, jaras, ramas de olivo y todo tipo de arbustos que se de en la zona han de ser acarreados hasta las cercanías de la calera. Hay que tener en cuenta que se necesita un combustible que produzca mucha llama y poca ceniza.Calera Hoya del Cortijo 04Otra calera en las cercanías de la Hoya del Cortijo.

Hay que destacar que esta recogida de material combustible tenía otra función y era la de limpiar de matorral los campos y pinares de la zona, con lo que se contribuía a evitar en inicio y propagación de posibles incendios forestales.Calera Hoya del Cortijo 01Gran calera al lado de la Hoya del Cortijo.

Una vez armanda la calera se procedía a su encendido. El horno se enciende y se va alimentando por su boca. Es habitual habitual proceder al encendido al amanecer para aprovechar la jornada, ya que la calcinación durará tres días y dos noches. Durante este tiempo el calero debe mantener el fuego de forma constante para evitar que pierda temperatura. Es, por tanto, habitual que el calero cuente con la ayuda de más personas para esta actividad. Hay que tener en cuenta que la temperatura necesaria para la calcinación de la piedra es de 900 a 1000º C. Esto nos da idea del enorme esfuerzo que supone obtener cal por los métodos tradicionales.Calera Hoya del Cortijo 02Escorias y piedras fundidas en la calera de la Hoya del Cortijo.

Al tercer día el calero deja de alimentar el horno y cierra la boca del horno. Se dejará así tapado durante una semana para que este pierda calor lentamente. Si todo ha ido bien, se comenzará a sarcar las piedras de cal viva por la parte superior del horno, almacenándola lejos de la humedad. En este proceso tradicional podemos obtener rendimientos del 60 al 70%. Desde la sierra habrá que acarrear con bestias toda esta cal para su venta en los pueblos de alrededor. La cal viva es una sustancia muy cáustica que en contacto con agua se convierte en hidróxido de calcio o cal apagada, con una liberación violenta de calor durante el proceso. Esta es la cal que se utilizará en el blanqueo de las calles y casas de nuestros pueblos, cubriendo capa sobre capa a lo largo de los años, proporcionando esa blancura que caracteriza a los pueblos andaluces y en particular a los de la Axarquía.detalle de pared encaladaQue no perdamos la costumbre de encalar las calles de nuestros pueblos para que estos sigan manteniendo su blanca belleza para siempre.Cementerio SayalongaDedicado a mi buen amigo “José Polonio”. Como siempre, agradecido por lo que aprendo de él y de sus experiencias personales y anécdotas sobre las caleras.

Vida de perros….

Este pasado domingo, tal como conté en otra entrada, ha sido día de montería de jabalies en Sierra Tejeda. Uno no es nada aficionado a la caza, pero lo que más me hace sufrir es ver las rehalas de perros que participan en estos eventos. Y me duele más al saber que, en parte debido al mal tiempo que sufrimos en el pueblo y en la sierra ese día, se perdieron unos pocos de perros. Tengo entendido que la Guardia Civil ha tenido que hacer alguna que otra salida a recoger perros sueltos y que los pastores están teniendo problemas con su ganado y estos perros perdidos.

Nosotros adoptamos a Tula, nuestra podenquita mestiza, en la Sociedad Protectora de Málaga, y no podemos negar que nos hace muy felices. Y nosotros a ella.Desde el primer día parece que la perra es la más feliz de todos en el pueblo.Nos acompaña a todas partes y, si el tiempo no lo impide, cuando podemos desayunar o comer en las terrazas de los bares tambien está con nosotros. Es una caminante infatigable, y no concebimos una subida a la sierra o a caminar por los rios sin ella.Aquí podeis verla con Carmen el día que bajamos de las LLanadas hasta el pueblo pasando por el cortijo de los Picaricos.O subiendo El Fuerte desde Frigiliana, una ruta muy recomendable por las espectaculares vistas que tiene de toda la Sierra Almijara. Ya describiré la ruta en otra entrada.
En fin, que la perra es uno más de la familia.

Tener un perro no es lo mismo que tener un coche teledirigido o tener un iPad…. No es algo que puedas arrinconar en un armario como un trasto. Necesita hacer ejercicio y salir a pasear, y eso hay que hacerlo incluso cuando llueve. Es un ejercicio de responsabilidad que mucha gente no es capaz de asumir y eso lleva a que las Protectoras de Animales estén saturadas de animales abandonados. Y lo peor no es el abandono sino el maltrato brutal al que han sido sometidos muchos de ellos. Por eso pido a todo aquel que pueda que se haga socio de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga. Entrad en su página web y animaros a adoptar.

http://www.protectoramalaga.org/

Para terminar os pongo una foto de una de las últimas recetas que hemos hecho en el pueblo. Es la arropía, que según mi amigo Antonio Pulido la arropía es un plato de época andalusí que aún conserva el nombre árabe…de rubb, dulce, gachas, gelatina de frutas… ar rubb, arrope. Está riquísima.

Mejor bien acompañados…..

La meteorología en Sierra Tejeda es la que manda. Y lo digo porque este fin de semana pasado teníamos pensada una ruta larga y de cierta dureza, la cual nos introducía de pleno en la sierra. Nos guiamos por la información del tiempo en televisión y en internet, que nos prometía un buen día, y la sierra dispuso otra cosa.

Pero no importa. En compañía de buenos amigos cualquier ruta siempre será la mejor ruta.

Salimos de Salares acompañados de nuestros amigos Maleni, Amparo, Dani, Mario, Antonio y Miguel siguiendo el sendero GR 242 a través del Puente Romano con la intención de alcanzar el pueblo de Canillas de Albaida. En vez de seguir la ruta oficial, la que está balizada, nos desviamos siguiendo el antiguo trazado que une los dos pueblos y que nos lleva de forma más directa hasta el carril de bajada a Canillas. La amenaza de lluvia era constante durante este primer tramo del recorrido.

En la bajada hicimos algo parecido, en vez de tomar el camino oficial seguimos las señales que indican “Las Cuevas” y al final del carril, al lado de una casa, tomamos un sendero empedrado que nos lleva hasta la carretera en la parte más alta del Sendero Romano, con lo que nos ahorramos un buen tramo de carril asfaltado.Cuando llegamos al río Turvilla y viendo que era aún temprano, optamos por seguir las indicaciones de la Cueva del Agua y de la Fábrica de la Luz. Nuestra intención era alcanzar el carril que cruza la sierra y volver al pueblo por Fogarate.
El camino es fácil ya que es una mezcla de carriles y senderos que se encuentran en buen estado y bien señalizados.Alcanzamos el carril de la sierra, giramos a nuestra izquierda y continuamos hasta Salares por La Cruz del Muerto y el sendero que nos lleva por Casa de Haro. Llegamos al pueblo sobre las 15:30 horas y optamos por tomar un bien merecido “tentempié” en el bar La Isla, a la entrada del pueblo. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando Jorge, su dueño, nos cuenta que ha hecho matanza y que nosotros pagamos la bebida y el pone la comida.Ni que decir tiene que nos pusimos “guarros” de comer. Un estupendo final para una ruta muy bonita y de escasa dificultad.

Gracias a todos los buenos amigos que vinieron a disfrutar con nosotros de este precioso día de campo, y en especial a Jorge, del bar La Isla, por su excelente parrillada. Todos ellos fueron lo mejor del día.

Y es por eso que quiero terminar con una cita extraida del libro “Como gotas de rocío” de mi buen amigo del Dr. Armando Nougués:

“Hay algo mágico en la bondad.
Aunque en apariencia débil, la bondad esparce sus semillas sutilmente y permanece dormida en el interior de las personas, a veces aletargada por un tiempo, para florecer pura en sus corazones en el momento preciso”.

Muy bien ¿y aquí donde se come?

Esta pregunta es la más habitual cuando alguien planifica pasar un tiempo visitando un pueblo; sí, vale, visitamos el pueblo, pero luego ¿donde comemos?.

La Axarquía es una comarca con una rica gastronomía que hunde sus raices en la cocina árabe, una cocina rica y sabrosa, por lo que comer suele ser una delicia en cualquiera de los pueblos que visitemos.

En Salares podemos comer en tres sitios: el Bar La Isla, el Restaurante Los Arcos y en el Bar El Theo.
En las vacaciones de verano solíamos tomar unas cañas con unas riquísimas tapas de filetitos o panceta a la hora de comer en el bar “La Isla”. Situado a la entrada del pueblo, muy cerca de la piscina municipal, es un lugar habitual de reunión para ver el futbol o jugar a las cartas.

Si lo que quieres es disfrutar de un buen menú del día o comer un buen plato de carne, el restaurante “Los Arcos” es el lugar perfecto. A nosotros nos gustaba disfrutar de su terraza de verano y tomar una caña acompañada de una buena ensalada o una sabrosa rosca.

Pero es en el bar “El Theo” donde solemos comer con más frecuencia. Con el tiempo creo que hemos llegado a ser buenos amigos de Theo y María y nos encanta descansar allí despues de una buena ruta de senderismo.
Este verano nos solíamos levantar muy temprano, nos dabamos un paseo por los senderos de los alrededores para llegar a eso de las 10 de la mañana al bar para tomar un exquisito desayuno con tomates recien recogidos de la huerta.No os voy a contar la vida y milagros de nuestro amigo Manuel Teodoro Martín Crespillo, “el Theo”. Para eso teneis que visitar este pueblo y conocerle en persona. Seguro que le encanta hablaros de sus recetas de cocina o enseñaros su maqueta de la iglesia de Santa Ana hecha con azucarillos; blancos para casi toda la estructura y de azucar morena para la preciosa torre.Os puedo asegurar que sus recetas de ensalada han creado escuela en nuestras madres, y que el potaje de hinojos de la foto estaba delicioso.

Un último detalle, si despues de leer esto sigues interesado en la cocina de la Axarquía, la Diputación de Málaga ha publicado un buen libro de recetas. Aquí te dejo el enlace por si lo quieres descargar en pdf.

http://www.malaga.es/provincia/subidas/publicaciones/archivos/pub_arc_71.pdf
Para terminar quiero añadir una cita de mi amigo y maestro el Dr. Armando Nougués, que me sirve para describir lo que podemos sentir y aprender en este pueblo:

“Agradezco a la vida todo lo que me da y procuro disfrutar de aquello que me ofrece, sin pretender retenerlo más tiempo que el que me ha sido concedido”

¡Ay, hijo! ¡No te acerques tanto al borde!

Hace ya un tiempo un amigo nuestro, entradito en años, nos decía que a la suegra hay que tenerla en un radio de 500 Km… pero fuera de ese radio. Yo no solo no he seguido ese consejo si no que tengo a la mía casi viviendo conmigo. Y tengo que reconocer que no me importa lo más mínimo pues es un encanto de mujer.
Hago esta introducción para que se pueda entender que ayer domingo Carmen y yo nos fuésemos de excursión con ella y con mi madre. Y es que las dos consuegras se llevan excepcionalmente bien.
Queríamos invitarlas a comer al pueblo, pero para ello optamos por dar “pequeño rodeo”. Lo que hicimos fue llegar por la autovía hasta Frigiliana y desde allí, ya fuera de asfalto, llegar hasta Cómpeta. Tomamos el camino que lleva hasta el Puerto de Paez Blanca y desde allí nos acercamos a la Puerta Verde, pasando sobre el río Higuerón, ya cerca de la base de El Cisne.A pesar del calor, las dos aguantaron estoicamente la dureza del carril y los pasos estrechos. Disfrutaron como niñas de las increibles panorámicas que hay en esta ruta. Desde el puerto de Paez Blanca nos dirigimos hacia el cortijo del Daire desde donde se puede hacer una de las mejores ascensiones al Lucero. Continuamos por el carril para llegar hasta el puerto del Collado, pasando antes por la Casa de la Mina. De allí nos dirigimos hasta Cómpeta y, ya por carretera, llegar a Canillas de Albaida. Bajamos hasta el Ribera del Turbilla y subimos hasta el Puerto de los Carboneros, saliendo a la carretera que nos llevó, a eso de las tres de la tarde, hasta Salares. El pueblo se encontraba prácticamente vacío, pues cuando hay una boda casi todo el mundo está invitado. Como los bares estaban cerrados decidimos comer en la casa.

Estando en la casa recordamos la primera vez que fotografié Salares. Fue en enero del año 82, por la festividad de San Antón.  Vine a enseñarles la zona a mis padres, Mari Tere y José Mª. Me acuerdo de la gente paseando sus caballos y mulas enjaezados y la Maroma cubierta de nieve. Creo que a mi padre le hubiese gustado conocer a la gente de este pueblo y charlar con ellos. Seguramente se hubiese hecho amigo de Aurelio y se pondría a contar sus historias de Navalmoral de la Mata tomando unos “chatos” con él en su bodega.

Hay tantas cosas que contar de estos pueblos. Y creo que a él le encantaría.

Tengo que acordarme de contárselas cuando nos volvamos a ver.

XII Festival Arabe Andalusí

Este pasado fin de semana se ha celebrado en Salares del XII Festival Arabe Andalusí, cuya creación se debe, en gran parte, al antiguo director del Parque Natural Sierras Tejeda, Almijara y Alhama, Antonio Pulido Pastor.
Para ser un pueblo tan pequeño, de menos de 200 habitantes, no se puede negar que tiene una gran inquietud cultural. Tenemos el coro rociero “Luz de Amanecer”, el grupo de danza del vientre “Salaria”, dirigido por Lidia Clavero a la que acompañanan 6 niñas del pueblo y la Banda de Música Municipal de Salares.
El año pasado participamos en el mercado andalusí con un puesto de artesanía con los diseños de Carmen. Este año decidimos disfrutar del festival de otra manera; queríamos ver y oir la danza y la música de la que durante todo el dia se puede disfrutar por las calles del pueblo. Y os podemos asegurar que hay músicos de gran calidad.
Ha sido un fin de semana en el que hemos disfrutado del pasacalles de los grupos “Salaria” y “Duendes de Oriente”, de las exhibiciones de cetrería, de espectáculos de cante y baile, del concurso de danza del vientre y, en la noche del sábado, de la actuación de “Krisha”.
A todo esto tenemos que añadir la invitación, por parte de la organización, a disfrutar, de te con pastas la noche del viernes, de churros y chocolate la mañana del sábado, de pinchitos morunos y refrescos la noche del sábado y de una espectacular paella el domingo a mediodia.
Total, un fin de semana de lo más completo en el que disfrutamos de la generosidad de Salares y sus gentes.
A esto tenemos que añadir la espectacular excursión que hicimos la mañana del domingo con nuestros amigos Miguel y su hijo Dani. Descubrimos rincones increibles de la Sierra Tejeda. Pero eso, es otra historia.
Como dice nuestro amigo el Dr. Armando Nougués: ” Ser agradecido es una virtud. Si nos acostumbramos a sonreír y agradecer lo que recibimos, el universo se complace y nos entrega aun más cosas, pero si recibimos y no lo agradecemos, pronto dejaremos de recibir”.
Gracias, Salares.

Pero en Salares… ¿hay crisis?

Es curioso, en Salares nadie habla de la crisis.

Conforme pasamos más dias en el pueblo nos sentimos más cómodos y descubrimos cosas que nunca nos habiamos planteado. Poco a poco vamos conociendo a sus habitantes y estos nos cuentan su vida y nos enseñan lo que tienen. En otra entrada hablaremos de los lagares y las bodegas que en otro tiempo habia en este pueblo.

Todos somos conscientes de la crisis que estamos sufriendo. Los que nos conoceis sabeis las dificultades por las que están pasando nuestras empresas.

Entonces, ¿no hay crisis en Salares?. La respuesta es si. Lo que ocurre  es que esta gente ha llevado una vida tan dura, han trabajado tanto y desde tan jóvenes que no tienen miedo a enfrentarse a ella.

Casi todos emigraron a Suiza para poder darle a sus hijos algo más que unas almendras o unas aceitunas que apenas dan para comer. Según nos han contado, se llamaban unos a otros para ir a trabajar, muchos a la zona de Neuchatel.

Con el dinero conseguido compraron algunas tierras y arreglaron sus casas.

A dia de hoy, la mayoría de sus hijos no viven en el pueblo y apenas tienen interes en cultivar unas tierras compradas con tanto esfuerzo pero que son realmente son durísimas de labrar porque en esta zona el terreno es muy agreste y no hay parcelas llanas.

Los mayores que quedan en el pueblo no se preocupan de si la TDT falla (que lo hace muy a menudo) o de si esta bajando la bolsa o subiendo la prima de riesgo. Se preocupan por sus hijos, porque no se queden sin trabajo o sin casa. Y ellos seguirán ayudándoles. Porque ese es el mensaje que transmite este pueblo, un mensaje de fortaleza y resistencia. Como dice la canción:

“No hay montaña lo suficientemente alta,

no hay valle lo suficientemente bajo,

no hay rio lo suficientemente ancho,

como para impedir que yo llegue a tí”

Y como dice mi amigo (y maestro) Armando Nougués en su libro “Como gotas de rocío”:

“Puede que te sorprendas viviendo una vida mediocre y gris, pero recuerda que ésta es sólo un espejismo que oculta aquella que estás llamado a vivir”

http://www.centromedicinaintegral.com/

Que no cunda el desánimo. Eso sería ceder ante el sistema.